La formación online o e-learning se ha convertido en los últimos años, en una modalidad formativa en auge. Cada vez son más las personas e incluso empresas que deciden formarse a través de la red.

Las ventajas que ofrece este tipo de formación, como la flexibilidad horaria, costes o accesos, entre otras, son las que explican, en gran medida, el incremento de su demanda.

Para poder ofrecer un aprendizaje de calidad, es necesario no quedarse en la parte superficial del mismo, sino ahondar en las posibilidades que la red pone a nuestra disposición como formadores o gestores de formación. Contemplar la inclusión de las herramientas colaborativas, dentro de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje puede ser un elemento significativo y diferenciador para promover que se cumplan todos los objetivos y/o expectativas planteadas.

Estas herramientas favorecen el fortalecimiento de numerosos aspectos, como por ejemplo el  aprendizaje colaborativo, autoaprendizaje, razonamiento, pensamiento crítico y socialización del conocimiento. Destacando el papel de las herramientas colaborativas dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, podremos conseguir espacio para la comunicación tanto síncrona como asíncrona, no solo entre el alumno y el formador, sino también entre los propios alumnos, permitiendo desarrollar también la comunicación escrita y/o audiovisual. Además, las herramientas colaborativas pueden enriquecer la cohesión de los alumnos y formadores, así como la interacción entre ambos.

Dentro de la gestión de las herramientas colaborativas es muy importante destacar el papel del formador. En este entorno, este adquiere una gran relevancia ya que le exigirá, en cierta medida, la necesidad de una preparación especial para poder incorporarlas en el proceso enseñanza-aprendizaje. El formador no podrá limitarse a ser un mero transmisor de información, sino que deberá desempeñar un rol más dinámico como diseñador de medios, orientador virtual… Todo ello enfocado a conseguir un proceso formativo exitoso, realmente fructífero y de calidad.

El papel del formador tendrá, por tanto, que variar y ampliar sus funciones para lograr implicarse en mayor medida y conseguir que el alumno se sienta atraído de forma natural hacia un aprendizaje colaborativo y participativo a través de las herramientas que pondrá previamente a su disposición. Esto permitirá que el alumno pase de ser un receptor “pasivo” a “activo” para convertirse en motor de su propio aprendizaje.

Algo importante para el éxito en el uso de estas herramientas es la capacidad del formador para detectar a los usuarios colaboradores e impulsores de colaboración, de los demás. Son los llamados “agentes del cambio”. Estos nos ayudarán a extender nuestro impacto a lo largo de la formación.

Existen numerosas herramientas que pueden formar parte del proceso de enseñanza-aprendizaje, como los foros, wikis, blogs y aulas virtuales. Todas ellas son complementarias y pueden favorecer el fortalecimiento de las competencias tecnológicas, sociales, informacionales y pedagógicas en lo referente al uso de las tecnologías de la información como parte fundamental de los contextos formativos.

Recordemos que nos encontramos inmersos en la sociedad del conocimiento, en la que el uso de las TIC juega un papel fundamental. Es por ello por lo que, si nuestro aprendizaje se basa en el uso de este tipo de herramientas, estaremos convirtiendo este proceso  en un caso de éxito.

Isis Busquets – Gestora de plataformas e-learning